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Situado a 1.900 metros de altitud, este excepcional hotel ofrece impresionantes vistas del valle de Engadina. Combina a la perfección hospitalidad, arte contemporáneo y arquitectura, y alberga una amplia colección de obras de arte moderno. Destaca el Red Bar, diseñado por Pipilotti Rist y Gabrielle Haechler.
Este destino sirve de vibrante punto de encuentro y fuente de inspiración tanto para los huéspedes del hotel como para artistas y mentes curiosas. Su fusión única de arte, cultura y adaptabilidad innovadora lo convierten en un refugio verdaderamente especial.
El hotel ofrece 68 habitaciones de diseño individual, un spa y centro de bienestar, y un restaurante reconocido por Gault Millau.